Apocalipsis
Noémie Mil-Homens Cavaco

Fulbrighter at Miami University

Paradójicamente, el concepto de Apocalipsis se ha vuelto difícil de comprender en las sociedades occidentales obsesionadas con el Apocalipsis. Este término tiende a utilizarse cada vez más en la cultura contemporánea (como la literatura, los discursos mediáticos, las películas y los videojuegos). Por lo tanto, como lo subraya O’Hear (2015:122), “existe un entendimiento cultural general, secular y tácito” de la palabra ‘apocalipsis’: se ha convertido en un “atajo conveniente” para describir una catástrofe masiva.

Inicialmente, el Apocalipsis (del griego antiguo “descubrir, revelar”) surgió como género literario religioso, del que el Apocalipsis cristiano es el ejemplo más conocido. No se refería solamente a la destrucción del mundo material en la Tierra, ya que se centraba sobre todo en la esperanza y el deseo de un nuevo mundo trascendente.

Por un lado, según algunos académicos, esto ha cambiado desde la secularización del concepto, que coincide con la Revolución Industrial (Engélibert, 2019). Como lo explica Foessel (2020:60), la ideología del “progreso” prometía un “reino sin apocalipsis”, eso es un mundo celestial en la propia Tierra. No obstante, en el contexto actual de crisis sistémica, armas nucleares y emergencia medioambiental, esta promesa ha acabado convirtiéndose en la angustia de un “apocalipsis sin reino” (es decir una destrucción sin redención) que “el progreso, vuelto contra sí mismo, haría casi seguro” (Foessel, 2020:60).

Por otro lado, algunos especialistas sostienen que la ideología del progreso y del crecimiento perpetuo consiste en sí misma en una versión secularizada del pensamiento apocalíptico. Por ejemplo, el historiador Scheidler (2020) señala paralelos entre el apocalipsis y la injusticia social en las sociedades neoliberales actuales. Al igual que en el Apocalipsis, el mercado (el nuevo Dios) divide a la humanidad entre los elegidos (quienes son aceptados en la Nueva Jerusalén de las gated communities) y los condenados al lago de fuego de los barrios pobres. La investigadora Zylinska (2018:17) apunta hacia los problemas de los “tropos apocalípticos redentores […] movilizados hoy en día” como las fantasías del colonialismo espacial (“reubicación planetaria” a una Nueva Jerusalén extraterrestre) y el transhumanismo (mejora de la especie humana para que se convierta en “homo deus”). El novelista Devers (2022) imagina la creación de una Nueva Jerusalén en el mundo digital por un genio de la informática, Sterner. La novela denuncia la locura del proyecto de Sterner, quien quiere reubicar a la población mundial en su (supuestamente inmaterial) plataforma en línea para provocar su Apocalipsis personal, como si fuera Dios.

Ya sea asociado a la angustia provocada por la crisis de la ideología del progreso o al optimismo ciego de lo que permanece de esta ideología, el imaginario apocalíptico tiende a ser considerado actualmente con recelo por muchos académicos de los estudios culturales y de las humanidades. Algunos de los aspectos problemáticos del imaginario apocalíptico que subrayan son su temporalidad lineal, su excesiva orientación hacia el futuro, su comprensión demasiada simplista y dualista de la realidad y su antropocentrismo (Mussgnug, 2022). Varios especialistas también destacan los efectos potencialmente peligrosos de los motivos apocalípticos en su audiencia, como la banalización (Foster, 2014), el fatalismo paralizante[1] (Prádanos, 2018), la distracción del problema real (Morton, 2018) o la despolitización. De hecho, la ficción apocalíptica y postapocalíptica tiende a “universalizar un conjunto de ansiedades medioambientales” propia de una cierta “white settler society” (Seraphin, 2016:144). A menudo no toma en cuenta el hecho de que, para los pueblos indígenas de América por ejemplo, el fin del mundo ya ocurrió (Danowski & Viveiros de Castro, 2016). Además, la mayoría de estas obras de ficción no reconocen que el Apocalipsis que describen (lo que algunos denominan el colapso de la civilización termo industrial (Servigne & Stevens, 2015)) está también en curso.

Sin embargo, el Apocalipsis y sus imaginarios están y estarán siempre abiertos a múltiples reapropiaciones y reinterpretaciones culturales. Como lo subraya Mussgnug (2022), existe una “diversidad irreductible de expresiones numerosas, en distintas épocas y culturas”: no es “un canon único, transhistórico y transnacional”.

Por lo tanto, las imágenes apocalípticas no nutren necesariamente el sistema dominante. De hecho, en su origen, el Apocalipsis se relaciona profundamente con el tratamiento del trauma y la promoción de la resistencia contra la opresión (Scheidler, 2020). También se puede interpretar como un momento de revelación de la situación actual (Álvarez-Blanco, APOCAELIPSIS). Al permitirnos dar sentido a(l fin de) nuestro mundo, quizás algunos imaginarios apocalípticos también pueden ser contrahegemónicos y contribuir a que se imagine un presente diferente.

[1] Para libros que responden a esta necesidad de salir del fatalismo paralizante, leáse Oikonomía y acción ciudadana. Transitando sistemas con la Constelación de los Comunes (2020-2023) y En ruta con el común.

Archivo y memoria de una posible constelación (2017-18-19).

Bibliography/bibliografía

AAVV. Oikonomía y acción ciudadana. Transitando sistemas con la Constelación de los Comunes. La Vorágine. 2023.

“APOCAELIPSIS”, La Vorágine, https://lavoragine.net/apocaelipsis/

Álvarez-Blanco, Palmar. “¿De qué apocalipsis estamos hablando?” La Vorágine. 31 March 2020, https://lavoragine.net/de-que-apocalipsis-estamos-hablando/

Álvarez-Blanco Palmar. En ruta con el común. Archivo y memoria de una posible constelación. La Vorágine. 2019.

Danowski, Déborah & Castro, Eduardo Viveiros de The ends of the world. Cambridge: Polity press, 2016.

Devers, Nathan. Les liens artificiels. Paris: Albin Michel, 2022.

Engélibert, Jean.-Paul. Fabuler la fin du monde : la puissance critique des fictions d’Apocalypse. Paris: La Découverte, 2019.

Foessel, Michaël. “L’apocalypse sans la promesse.” Recherches de Science Religieuse, vol.1, no.108, 2020, pp.57-69, https://doi.org/10.3917/rsr.201.0057

Foster, Gwendolyn Audrey. Hoarders, Doomsday preppers, and the culture of Apocalypse. New York: Palgrave McMillan, 2014.

Scheidler, Fabian. La fin de la mégamachine. Translated by Aurélien Berlan. Paris: Seuil, 2020.

Morton, Timothy. Being ecological. MIT Press, 2018.

Mussgnug, Florian. « Apocalypse ». In Herbrechter, Stefan et al. (eds.) Palgrave Handbook of Critical Posthumanism, 2022, pp.1139-1158.

O’Hear, Natasha. “Apocalyptic Imaginaries Contrasting Approaches to Revelation”. Religion in Cultural Imaginary Exploration in Visual and Material Practices. Edited by Daria Pezzoli-Olgiati. Baden-Baden: Nomos, 2015, pp.117-148.

Prádanos, Luis. I. Postgrowth imaginaries : new ecological and counterhegemonic culture in post-2008 Spain. Liverpool: Liverpool University Press, 2018.

Seraphin, Bruno. “Rewilding, The Hoop and Settler Apocalypse.” The Trumpeter, vol.32, no.2, 2016, pp.126-146, https://doi.org/10.7202/1042989ar

Servigne, Pablo, and Stevens, Raphaël. Comment tout peut s’effondrer : Petit manuel de collapsologie à l’usage des générations présentes. Paris: Seuil, 2015.

Zylinska, Joanna. The End of Man. A Feminist Counterapocalypse. Minneapolis: University of Minnesota Press, 2018.