Leonidas Martín, Colectivo Enmedio

Es un concepto que utiliza Alan Kaprow—un artista en los años sesenta que es uno de los creadores de Fluxus, un movimiento artístico que tiene que ver un poco con esta idea de mezclar el arte y la vida y de sacar las prácticas artísticas del espacio propiamente artístico para interactuar con otras cuestiones de la vida en todas sus facetas—. Entonces, él habla un poco de cómo el arte necesita dejar de ser arte para ser arte siendo otras cosas. Habla de la idea de ‘desaprendizaje’ y de ‘desartista’ y de que quizá la mejor forma o una de las formas posibles de ser artista hoy es siendo un ‘desartista,’ es decir, dejando de trabajar dentro de las lógicas porque el arte siempre ha estado muy vinculado a las formas y contraformas de poder. La historia del arte que conocemos siempre ha estado vinculada a reyes, a papas, a lo que es la representación del poder. Y ahora mismo, en gran medida, también está vinculado a la gente que tiene dinero, a los sistemas políticos hegemónicos, incluso durante la segunda Guerra Mundial, por ejemplo, el ‘realismo socialista,’ el ‘expresionismo abstracto’ siempre ha estado muy vinculado a las formas hegemónicas de representación o al mercado. Y entonces, la idea es cómo salirse, qué tipo de prácticas artísticas pueden salirse de esa lógica. Al final, tanto la idea de ‘desartista’ como del ‘fluxus’—como podría ser el situacionismo u otro tipo de prácticas más vinculadas con un arte que no parece arte, que la gente igual no lo identifica como arte—sería una forma de desactivar unas capacidades de incidencia en determinados contextos que podría tener el arte pero que cuando ya es identificado como arte desaparecen. A nosotros siempre nos gusta pensar que seguimos operando como artistas aunque lo que hacemos no es reconocido como tal, casi nunca, por el propio sistema.